
Continuando con el MBA mencionado en el post anterior, hoy hemos tenido la suerte de contar durante dos horas con José María Ormaetxea, uno de los emprendedores más representativos del País Vasco, cofundador de Fagor, de Caja Laboral y de la Corporación Mondragón. Ha sido un placer aprender de nuevo de su gran capacidad de análisis, y de su prodigiosa memoria a sus 83 años. Como siempre, se ha mostrado pragmático y realista, dando una importancia relativa a algunos estándares de los comienzos cooperativos de la Corporación Mondragón no vinculados directamente con sus principios. Prefiere la participación de los trabajadores en el capital, en los resultados y en la gestión, que encasillarse. Prefiere una gestión eficaz que genere empleo y riqueza, a encorsetamientos salariales de 1 a 3, etc.
A la pregunta de qué características ha de tener un empresario, ha señalado:
1- El empresario excelente ha de tener unas dotes innatas. Tener una "cosmovisión", para integrar mentalmente todos los conceptos de la empresa: humanos, tecnológicos, mercadotécnicos, etc. No ha de ser unidireccional, sino cosmodireccional.
2- De todos los temas que puede abordar en un día, ha de saber elegir los más eficientes para la empresa, aunque sean los más duros de realizar. Si hay diez temas, primero elegir uno, el más eficiente, y terminarlo. Hay quienes eligen los más cómodos, o aquéllos con más impacto social. Es complejo, pues siempre habrá muchos temas que resolver; pero hay que acertar en el trabajo realizado.
3- Hay que tener pasión. Es difícil ser un buen empresario sin tener pasión por su empresa.
4- Hay que tener espíritu de trabajo. No se corta con la empresa al salir de trabajar. Se atenúa la intensidad, pero está latente. El empresario excelente ha de conocer lo básico que sucede en todos los ámbitos de la empresa, y en sus empleados.
.
