
En la Introducción de un libro que acabo de terminar de escribir, menciono dos artículos de este verano del 2009: uno de Adrian Pabst en el prestigioso periódico británico The Guardian, y otro de Henry Mintzberg en la prestigiosa revista norteamericana Harvard Business Review. Mintzberg escribe sobre la crisis actual y las empresas, y menciona a cuatro de sus empresas favoritas, porque se preocupan no sólo de obtener beneficios a corto plazo, sino también de su comunidad a medio y largo plazo: Toyota, Semco, Mondragón y Pixar. En este blog he escrito varias veces de Toyota y de Mondragón, por lo que hoy nos centraremos en la americana Pixar, cofundada por Steve Jobs, y reconocido ejemplo de gestión colectiva de la creatividad.
Pixar se creó a comienzos de los 90 y hace películas animadas por ordenador. Actualmente es la empresa líder en su sector. Su director Ed Catmull expone en el artículo cómo fomentan la creatividad colectiva. Dice que la gente tiende a pensar en la creatividad como un acto solitario misterioso, y que suelen reducir los productos a una sola idea. Sin embargo, en el cine y en muchos otros tipos de desarrollo de productos complejos, la creatividad implica a un gran número de personas de diferentes disciplinas, trabajando juntos de manera eficaz para resolver un gran número de problemas. La idea inicial de la película, no es más que un paso en un proceso largo y arduo que dura de cuatro a cinco años.
Una película de Pixar contiene literalmente decenas de miles de ideas. Están en la forma de cada frase, en la estructura de cada línea, en el diseño de personajes, juegos y fondos, en la ubicación de la cámara, en los colores, la iluminación, el ritmo. El director y los demás creativos de una producción no vienen con todas las ideas por sí solas, sino que cada miembro de los 200 – 250 personas del equipo de producción hace sugerencias. La creatividad debe estar presente en todos los niveles de cada parte artística y técnica de la organización.
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