
En el último número de la excelente revista Working Knowledge, de la Harvard Business School se publica el interesante artículo The Most Powerful Workplace Motivator (El motivador más importante en el puesto de trabajo), de Ian L. Larkin. Muchos emprendedores y directivos sostienen que tanto ellos como los empleados toman decisiones racionales, para defender sus legítimos intereses. El problema que señala Larkin es que lo que realmente motiva a una persona es sobre todo el reconocimiento y la comparación con sus homónimos. Así, los conceptos clave incluyen:
• La más poderosa motivación en el puesto de trabajo es nuestra tendencia natural a comparar nuestro propio desempeño con el desempeño de los demás.
• Los vendedores dejarán la oportunidad de ganar dinero extra, si con ello va a obtener un reconocimiento positivo de sus compañeros.
• En la era de las redes sociales, los empleados son más propensos que nunca a compartir con los demás información sobre los salarios. Los emprendedores han de mantener este hecho en cuenta al diseñar los planes de compensación.
Una línea similar utilizaba el experto David Freemantle en su libro “El factor estímulo”, donde señalaba que:
- Hay 17 grupos de estímulos, y el principal es perseguir un ideal.
- La motivación es energía que proviene del interior más rumbo personal, y avanza hacia el resultado deseado.
- Toda motivación es auto-motivación. No existe otro tipo.
- Toda motivación es temporal. Motivación y desmotivación son dos polos al final de un espectro continuo.
- La motivación es específica y no general.
- La gente puede a la vez motivarse y desmotivarse (si surge un obstáculo)
- La motivación no equivale a la felicidad o la buena voluntad.
- La motivación debe estimularse, no ocurre por omisión.
- La lógica, la razón y el razonamiento no estimulan la motivación.
- El estímulo no es el dinero, sino lo que el dinero puede brindar.
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