Uno de los mejores ejemplos de emprender en equipo es el de Carlota Mateos e Isabel Llorens, creadoras de Rusticae. Lo extraordinario del caso no es sólo el éxito de su negocio, sino el hecho de que mantengan su colaboración.
Suele ser frecuente que sean un pequeño equipo de dos, tres ó cuatro personas quienes creen un nuevo negocio. Al comienzo todo se basa en la amistad y en la complementariedad entre los miembros. Pero con el tiempo, generalmente surgen desavenencias en la visión estratégica del nuevo negocio ó en los temas económicos. Y los miembros de la sociedad inicial se suelen separar. Carlota e Isabel mantienen su cooperación, y son dignas de reconocimiento.
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Creación, y mejora, de productos y servicios para generar empleo.
