
En el número de hoy de la excelente revista Working Knowledge, de la prestigiosa Harvard Business School americana, se publica el interesante artículo “Beyond Heroic Entrepreneurs” (Más allá de los emprendedores heroicos). Los resultados preliminares de la investigación en curso de Julie Battilana y Lee Mateo, revelan entre otros hechos que:
- Un gran número de emprendedores sociales se centran en el cambio local, más que en el cambio global, y
- Un número cada vez mayor de ellos busca financiar sus proyectos sociales a través de los ingresos comerciales generados, en lugar de recurrir a donaciones de caridad.
Ese hecho se da en todo el mundo. Porque, la diferencia entre los países pobres y los ricos no es la edad del país, ni los recursos naturales, ni la capacidad intelectual, ni la raza o el color de la piel. Por ejemplo Japón tiene un territorio en un 80% montañoso, inadecuado para la agricultura y el ganado. Y en el caso de Suiza, no cosecha cacao pero tiene el mejor chocolate del mundo; cría animales y cultiva el suelo durante apenas cuatro meses al año, pero fabrica los mejores lácteos. ¿Donde reside, pues, la diferencia? En el nivel de conciencia del pueblo, de su espíritu, de su educación y de su cultura, que se plasman en conciencias colectivas en sus propias comunidades cercanas, que organizadas políticamente se convierten en micro-estados. Y la mayoría adopta los siguientes principios de vida:
1. La ética, como principio básico,
2. La integridad,
3. La responsabilidad,
4. El respeto a las leyes y reglamentos,
5. El respeto al derecho de los demás ciudadanos,
6. El amor al trabajo,
7. El esfuerzo por invertir,
8. El deseo de superación, y
9. La puntualidad.
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